Estadística aplicada a la Educación
Apoyo social en adolescentes tutelados y su rendimiento académico

Una aportación que me proporcionó la asignatura de Bases del Aprendizaje y Educación del Grado de Pedagogía fue el poder interiorizar cómo de importante es para el proceso de Enseñanza Aprendizaje el saber leer y escribir. Realizando este ensayo, a la vez, interiorizaba el proceso de lectura, proceso, razonamiento y confección-creación del documento que podéis leer en este momento. Espero que sea de vuestro provecho.

INTRODUCCIÓN

¿Qué sucede en el cerebro mientras escribimos? ¿Cómo la información pasa de la lectura de un artículo a plasmarla en un documento procesada por la persona? ¿Qué hacemos con la información cuando la valoramos, la sintetizamos, defendemos o descartamos?

Saber leer, escribir y valorar información, así como todo lo que se hace con la información antes de ser transformada a párrafos supone uno de los procesos más complejos que realiza el ser humano. Varias acciones a la vez se suceden, ¿Seguro?

¿Influye la experiencia del redactor?, ¿Es necesario saber mucho del tema a escribir?, ¿Cómo de creativo será un ensayo? Puede ser que, cualquiera pueda realizar un ensayo pues nuestro cerebro tiene la característica de la plasticidad, pero quizás, sin saber del tema, pero con mucha experiencia, será suficiente para crear un gran ensayo. Pues vamos a ello.

DESARROLLO

Córtex prefrontal – El controlador

Comenzando por el final, el córtex prefrontal es quien rige las funciones ejecutivas y procesos cognitivos de alto nivel.

Entre estas funciones ejecutivas y procesos cognitivos de alto nivel, puede llegar a ser confuso qué se procesa y qué se ejecuta. Destaco la memoria de trabajo encargada de actualizar la información, distribuir la atención de lo que se lee por ejemplo, inhibir la respuesta y regular las emociones para poder controlar acciones y emociones de lo que se lee, estructuración temporal de acciones dirigidas a nuevas metas o complejas como escribir un ensayo o el razonamiento para tratar información e hipótesis, y la metacognición para controlar estos procesos cognitivos de aprender y evaluar logros (Vega, 2020).

Por lo que el córtex prefrontal participa activamente en los procesos de escritura de un ensayo. También, con la ayuda del lóbulo temporal izquierdo quien almacena el conocimiento semántico.

Por lo tanto al escribir un ensayo interviene el proceso lector, el proceso de razonamiento, de resolución de problemas y toma de decisiones, para finalizar con el proceso de escritura.

Lenguaje – Voz y Letra

El lenguaje forma parte de la actividad cognitiva lingüística interrelacionada con otros procesos cognitivos como el pensamiento. El pensamiento ayuda a la comprensión lingüística y la actividad lingüística condiciona los procesos de pensamientos.

Los componentes del lenguaje son: fonología, semántica, morfología, sintaxis y pragmática.

La fonología se encarga de los sonidos del habla. La semántica es el significado de las palabras a partir de los fonemas, controlando el aprendizaje de las palabras y su organización y la actualización de la información del léxico mental para producir y comprender el lenguaje (utiliza la memoria de trabajo). La morfología se encarga de los significados y conexión de palabras. La sintaxis gestiona las reglas para producir oraciones. Con la pragmática se adapta el lenguaje a la interacción con el entorno, gestionando el discurso, conocimientos previos, todo lo que tiene que ver con el entendimiento de lo comunicado y cómo se comunica (fin y forma del lenguaje).

Proceso lectura – Ojo

Cuando leemos el enunciado del tema del ensayo y las diferentes fuentes que recopilamos para su creación necesitamos realizar una comprensión lectora. Lo que hace nuestro cerebro es la construcción de la representación del texto y construcción de un modelo mental para contrastar la información de la representación.

En este punto, los procesos que intervienen en la representación mental son el patrón visual para fijarse en diferentes puntos del texto y la identificación del patrón para acceder al léxico y así reconocer las palabras. Luego daría paso a la interpretación de las palabras con el procesamiento léxico analizando las estructuras, interpretando y dando significado a las palabras.

Siguiendo con el procesamiento sintáctico organizando las palabras en frases y oraciones, donde se tienen en cuenta los aprendizajes previos y la actualización de estos. Continua el procesamiento semántico para interpretar las oraciones y darles significado.

El procesamiento textual continúa con el montaje de adquirido en los anteriores para conseguir una coherencia semántica y sintáctica de cara al significado del mapa mental.

Y termina con el procesamiento referencial, construcción del mapa mental para contrastarlo con el texto. Este proceso se va construyendo a medida que se procesa la información leída.

Proceso escritura – Mano

El proceso de escribir trata de convertir la información en símbolos tratando el modelo mental de referencia y la traducción gráfica. Mismo proceso que el de lectura trabajando en paralelo, sobreponiéndose temporalmente entre ellos y realimentándose. Este proceso ocurre a la vez que el procesamiento de generar el mensaje a escribir y el proceso de montar y escribir (procesamiento semántico, sintáctico, léxico, gráfico y motor) alguno coincide con los de lectura (Baena, Pérez, & García, 2015).

Para la escritura y lectura se utilizan diferentes partes del cerebro, pero las estructuras que soportan el lenguaje oral y la escritura (lenguaje escrito) son comunes para los dos procesos. Estamos hablando de la área de Broca y de Wernicke.

El área de Broca está situada en el lóbulo frontal del hemisferio izquierdo, próximo a la cisura de Rolando y de Silvio, encargándose de la reproducción del lenguaje. El área de Wernicke en la parte posterior del lóbulo occipital, está involucrada en la comprensión del lenguaje y producción del habla significativa.

La ruta dual y la lectura – Cerebro

Sistema más defendido y con más datos para describir el proceso cerebral de la lectura al nivel de la palabra. Permite convertir letras en sonido (procesamiento fonológico) e identificar la palabra entera para su significado (procesamiento semántico).

El viaje que hace la información que leemos comienza por los estímulos visuales que nos produce el texto, que es transmitida por los nervios ópticos hasta el córtex visual primario ubicado en el lóbulo occipital donde se realiza el procesamiento de la información. El viaje continua por las áreas visuales secundarias para hacer llegar la información hasta la confluencia de los lóbulos occipital y temporal del hemisferio izquierdo donde se realiza un procesamiento pre-léxico.

A partir de aquí la información transcurre por dos vías que se complementan:

Por la vía 1 pasa información hacia áreas de los lóbulos temporal y frontal izquierdo, y el área de Broca para realizar una conversión grafo-fonológica (las letras y palabras escritas a sonidos).

A la vez, la vía 2, lleva información hasta el área visual de la forma de la palabra, confluencia de los lóbulos temporal y occipital izquierdos en la parte ventral o inferior. Aquí se reconoce la palabra como un todo y se accede directamente al significado (procesamiento semántico).

A continuación la información se unifica dirigiéndola a la parte inferior o basal del lóbulo temporal izquierdo, para continuar por la circunvolución inferior del lóbulo temporal izquierdo, hasta que llega al área de Wernicke donde se produce la comprensión del lenguaje y producción del habla significativa, aquí tiene acceso a la semántica de la palabra escrita (estímulos visuales de los signos gráficos). Continua por el haz grueso de fibras desde el área de Wernicke hasta el área de Broca, centro que produce el lenguaje. Después se envía a las áreas motoras secundarias en el lóbulo frontal, continúa por el área motor primaria en el lóbulo frontal en la circunvolución a lo largo de la cisura central o de Rolando hasta dirigirla a los órganos efectores del habla. Aquí se produce la lectura oral (voz alta), pero la lectura en silencio y la escritura también activan el área de Broca (Cerro, 2023).

Razonamiento – El archivo

Al tratar documentos, revistas científicas, libros entre otros para crear un ensayo sopesamos diferente información y razonamos a partir de información que teníamos, información que tenemos a partir de lo que leemos y que intentamos sintetizar para la creación del trabajo mediante estructura, contenido, estilo y contexto. Así que razonamos para aunar toda la información con el fin que pretende el ensayo. Por supuesto tendremos que resolver problemas que surgen y tomar decisiones ante diferentes situaciones y propuestas o ideas.

Utilizamos el razonamiento deductivo, a partir de conocimiento que ya existía, pero con una reorganización de la información, sin aportar información distinta a la existente. Se utiliza para la solución de problemas lógicos y modelos mentales como la planificación o evaluación de argumentos (Caldera, 2003).

También utilizamos lógicamente el razonamiento inductivo, añadiéndose el nuevo conocimiento al que existía, pero con incertidumbre. Por ello es necesario acumular lectura de casos que coincidan para nuestro ensayo.

Al razonar, lo que hacemos con la información es categorizarla, clasificarla, comparar, aplicar reglas, seriar, actualizar y buscar en la memoria.

El cerebro utiliza principalmente la corteza prefrontal para esta actividad, responsable de las funciones cognitivas superiores. Otros procesos importantes involucrados en este acción son los relacionados con la memoria de trabajo y con la atención, manteniendo operativos patrones para activar neuronalmente información procesada y aprendizajes previos actualizados.

Cuando los términos son desconocidos en el razonamiento deductivo se utiliza el córtex prefrontal izquierdo (circunvolución frontal inferior izquierda, corteza occipital izquierda y circunvolución occipital superior izquierda) utilizando procedimientos lingüísticos. Si los contenidos son familiares utilizamos el córtex prefrontal derecho (circunvolución frontal inferior derecha y corteza temporal medial derecha) utilizando procedimientos espaciales.

Para el razonamiento inductivo, participa actualización de aprendizajes y el mantenimiento de los patrones de activación neuronal (memoria de trabajo), todo ello en los lóbulos frontales y parietales.

Si en el razonamiento inductivo participa en otras tareas como por ejemplo el momento en el que se procesa la información se activan zonas de la corteza prefrontal y parietal derechas, en cambio si manipulamos datos adquiriendo un resultado de aprendizaje trabajan las zonas del hemisferio izquierdo.

En el razonamiento analógico se utilizan las mismas zonas de la corteza prefrontal y parietal que se utilizan en los razonamientos inductivos y deductivos, pero además si la tarea es compleja en aumento o se intenta solucionar analógicamente se activaran otras zonas diferentes de la corteza prefrontal.

El razonamiento influye en el aprendizaje de forma que sin aprendizaje no se puede razonar, a medida que se razona se superponen patrones, el conocimiento se categoriza, estas categorías tienen significado para el individuo que posee la historia de aprendizaje, cuantos más conocimientos y razonamientos, más posibilidad de resolver situaciones futuras.

Se provoca la creación de redes de orden superior que activaran las de orden inferior, que a su vez activaran a las de orden superior. Necesitando la memoria operativa y la atención para generar aprendizaje produciendo e integrando estos procesos nombrados.

Resolución de problemas – Buscar archivo

Durante la creación del ensayo, y todo el ensayo en sí, trata de la resolución de un problema o nos encontraremos con ellos. Teniendo que buscar una solución al problema. Puede ser que no lo entendamos, que nos provoque contradicciones, que no estemos de acuerdo, entre otros (González, 2019). Al final, razonaremos. No deja de ser un razonamiento el identificar un problema, representarlo, planificar una solución y probarla y ejecutarla. Además, como producto nuevo será creativa, seguramente.

Los procesos cerebrales que se utilizan en la resolución de problemas son los mismos que para el razonamiento (Macías, Media, & Herguedas, 2021).

Actúa la corteza prefrontal, trabaja la atención y la memoria de trabajo para actualizar y mantener patrones activos. Al aumentar el problema trabajarán más la corteza prefrontal y la corteza parietal, izquierda y derecha por tener más procesos ejecutivos en activo y de mantenimiento de memoria de trabajo. En el caso de que se tengan conocimientos previos, para recuperar información, se activa la corteza frontal y parietal. Si se tiene poca experiencia, ante datos no familiares, actúa la zona media de los lóbulos temporales.

Toma de decisiones – Ejecutar

Fabricando nuestro ensayo nos encontraremos ante diferentes soluciones para un caso o tema, por lo que tendremos que razonar y de todas las soluciones quedarnos con una. Aquí está la toma de decisiones. Si lo hacemos del modo formal gastaremos muchos recursos ya que tendremos en cuenta consecuencias a partir de la información disponible. En cambio, utilizando el modo heurístico, será más ágil y económico, pudiendo tomar una decisión sin tener toda la información completa, no garantizando elegir la solución más adecuada creando incertidumbre.

Aquí el cerebro utiliza las zonas relacionadas con la probabilidad y estimación, como son zonas de los lóbulos frontales. También estructuras relacionadas con la memoria operativa para mantener activas las representaciones mentales, regular valores y emociones. En este proceso emocional aparece el córtex prefrontal, concretamente el área ventromedial relacionada con los valores y experimentaciones. Y el sistema límbico activando el núcleo accumbens para anticiparse a consecuencias negativas (activación amígdalas) y positivas (activación sistema dopaminérgico) de las alternativas de selección.

CONCLUSIÓN

Podemos decir que la información recorre un apasionante viaje desde que se lee hasta que se transforma, se edita, se sintetiza, se complementa, aumenta o es modificada creativamente. Pero donde también aparecen las emociones, los errores y la experiencia.

Para poder realizar el montaje de nuestro ensayo debemos realizar una planificación y que nuestro cerebro entienda los fonemas, el léxico, la sintaxis, la ortografía, etc. y volver a escribir o reescribir, leyendo y releyendo, ordenando.

Se puede constatar que participa prácticamente todo el cerebro, que la información viaja, sube, vuelve, donde cada rincón, neurona o surco se encarga de una responsabilidad.

Pensamos y razonamos lo que leemos, comparándolo con lo que sabemos, alimentando nuestra memoria o utilizándola para mantener datos y recuperarlos.

Bibliografía

Baena, P. L., Pérez, D. F., & García, E. G. (2015). Neurociencia de la lectura y escritura. En P. L. Baena, & D. F. Pérez, Lectoescritura. Fundamentos y estrategias didácticas (págs. 15-42). Madrid: Editorial Síntesis, S.A. Obtenido de https://eprints.ucm.es/id/eprint/39182/

Caldera, R. (2003). EL ENFOQUE COGNITIVO DE LA ESCRITURA Y SUS CONSECUENCIAS METODOLÓGICAS EN LA ESCUELA. Educere, 6(20), 363-368. Obtenido de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35662002

Cerro, S. (16 de abril de 2023). Grafología Sandra Cerro. Obtenido de Grafología Sandra Cerro: https://sandracerro.com/escritura-y-cerebro/

González, D. G. (2019). El acierto de las equivocaciones: Aportaciones de la neurociencia cognitiva al proceso de aprendizaje. Pulso. Revista de Educación(42), 167-180. Obtenido de https://redined.educacion.gob.es/xmlui/handle/11162/193463

Macías, I. C., Media, J. R., & Herguedas, J. L. (2021). Evaluar la creatividad y las funciones ejecutivas : propuesta para la escuela del futuro. Revista electrónica interuniversitaria de formación del profesorado, 24(2), 35-50. doi: 10.6018/reifop.456041

Nieto, D. A. (2014). Bases del Aprendizaje y Educación. Alcorcón: sanz y torres.

Vega, J. A. (2020). ¿Es posible un currículo basado en las Funciones Ejecutivas? De la función a la competencia: propuesta de integración de la “competencia ejecutiva” en el aula. Journal of Neuroeducation, 1(1), 114-129. doi: 10.1344/joned.v1i1.31363

 

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